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Piden a las autoridades que se revisen las políticas migratorias de México y Centroamérica.

| Caritas Oficina Nacional

"Constatamos con preocupación cómo los gobiernos de nuestra región no garantizan el derecho a no migrar y siguen promoviendo modelos de desarrollo que ensanchan las desigualdades socioeconómicas y profundizan las condiciones de precariedad en que viven las mayorías ya empobrecidas. A la vez, nos inquieta el progresivo deterioro de las ya frágiles democracias de nuestros países que, junto a la corrupción endémica y la cultura de la impunidad, dificultan las posibilidades de construcción de sociedades prósperas, donde se practica la justicia y se vive en paz, a la vez que socava las esperanzas de la población, obligándoles a desentenderse del futuro de sus comunidades y buscar un horizonte lejos de su patria", estos son algunos de los planteamientos que los Obispos y Agentes de Pastoral de Movilidad Humana de la Frontera Sur de México y Centroamérica hicieron al finalizar un encuentro sostenido en Guatemala del 8 al 11 de agosto. 

misa conclusiva encuentro obispos migraciónLos representantes de la Iglesia Católica de los países ahí representados aseguran ser "testigos del paso de oleadas de personas que huyen de las diferentes crisis en muchas partes del mundo: haitianos, venezolanos, cubanos, colombianos, africanos, asiáticos y centroamericanos. Vemos cómo ante su tránsito se profundizan y promueven las políticas de contención de la migración de los más empobrecidos, a quienes se ve como amenazas y se les aplican medidas basadas en una visión de seguridad nacional por encima del derecho a migrar y buscar un mejor porvenir".

Los clérigos y laicos que participaron en el encuentro constatan el clamor de los migrantes de "cómo funcionarios migratorios y de seguridad pública violentan sus derechos con la ruptura o retención de documentos de identificación, negación del derecho a no retornar o acciones ilícitas como extorsiones y cobros ilegales en complicidad con las redes de crimen organizado. Por ello, pedimos a las autoridades que se revisen las políticas migratorias de los países, la actuación de los funcionarios en los puntos fronterizos y en todas las rutas migratorias, y a las autoridades de los países del CA-4 a que sus funcionarios respeten dicho acuerdo.

Además hicieron un llamado "a las Iglesias en nuestros países a hacer crecer la pastoral de movilidad humana, especialmente donde se hace más viva la presencia de nuestros hermanos y hermanas migrantes, a fortalecer sus espacios de articulación nacional y regional, a compartir las experiencias de servicio a migrantes, refugiados, desplazados, víctimas y sobrevivientes de trata, para promover un mejoramiento permanente de nuestras prácticas, a hacer un ejercicio permanente de monitoreo de la situación para que las voces de los hermanos y hermanas a quienes servimos sean escuchadas ahí donde sea necesario". (VER COMUNICADO COMPLETO)